Mara Lezama dió el «golpe de timón» que sepultó dos décadas de asfixia financiera en Quintana Roo


CHETUMAL, Quintana Roo. — Por casi veinte años, hablar de las finanzas públicas de Quintana Roo era sinónimo de deudas desorbitadas, opacidad y una pesada carga crediticia que comprometía el desarrollo social.

Sin embargo, la gestión de Mara Lezama Espinosa ha marcado un quiebre definitivo frente a sus antecesores. Con una estrategia basada en la disciplina fiscal, el incremento de ingresos locales y la erradicación de la contratación de nuevos créditos, la actual administración logró lo que parecía imposible: reducir en un 53% la deuda pública per cápita y rescatar la solvencia económica de la entidad sin recurrir a rescates financieros de la Federación.

El contraste: Del desborde a la disciplina fiscal

El panorama financiero actual contrasta de manera drástica con las tres administraciones previas, marcadas por un endeudamiento descontrolado o por un nulo margen de maniobra operativa:
La era del crecimiento desmedido: Bajo los gobiernos de Félix González Canto y Roberto Borge Angulo, Quintana Roo experimentó su peor época financiera.

En menos de doce años, la deuda directa saltó de poco más de 1,200 millones a una cifra récord que superaba los 21,500 millones de pesos. Se priorizó el uso de créditos bancarios masivos para gasto corriente y obras cuestionadas, heredando una de las cargas financieras por habitante más altas del país.

La etapa de contención pasiva:

Carlos Joaquín González heredó un estado con semáforo financiero rojo. Si bien implementó reestructuraciones bancarias de largo plazo para mitigar el impacto de los intereses e impidió que la inercia crediticia siguiera subiendo, su gobierno entregó un saldo absoluto prácticamente idéntico —rondando los 20,000 millones— y una calificación crediticia sumamente debilitada (colocada en un nivel de BBB-).

La fórmula de Mara Lezama:

A diferencia de la inercia acumulada, la administración de Lezama Espinosa rompió con la dependencia del crédito. A través del programa «Finanzas Sanas», se atacó de raíz el problema mediante la eficiencia recaudatoria local y un estricto combate a la corrupción.

El dinero que antes se destinaba al asfixiante pago de intereses financieros hoy se redirecciona de manera directa a la inversión pública y programas sociales.


Logros y números históricos del saneamiento económico
Los resultados de este cambio de modelo financiero han sido validados por instituciones técnicas y agencias internacionales independientes


Reducción per cápita líder a nivel nacional:

De acuerdo con datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados, Quintana Roo se consolidó como el estado líder en la reducción de deuda por habitante en la última década.

La carga crediticia por persona cayó drásticamente de 21,242 pesos en 2016 a 9,970 pesos, aliviando directamente el bolsillo del pueblo quintanarroense.

Ascenso histórico en calificación crediticia:

Al inicio de la gestión en 2022, el estado se encontraba en la posición más baja de su historial financiero. En cuatro años de administración, la entidad logró ascender siete niveles consecutivos en las evaluaciones financieras, posicionándose dentro del rango de la excelencia crediticia «AA» ante firmas globales como S&P Global, Fitch Ratings y HR Ratings.

Transparencia con saldo limpio:

El orden financiero estatal ha quedado plasmado en la Cuenta Pública del Estado, la cual ha obtenido de manera consecutiva cero observaciones por parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), un hecho inédito para una entidad que arrastraba décadas de señalamientos por desvíos y malas prácticas financieras.


Este saneamiento integral no solo ha blindado el futuro económico del estado, sino que se ha traducido directamente en bienestar social.

Gracias a la administración de Mara Lezama basada en finanzas sanas y la solidez presupuestal recuperada, el Gobierno de Quintana Roo proyecta una inversión récord en infraestructura, demostrando que la disciplina fiscal y la honestidad gubernamental son la mejor vía para generar prosperidad compartida en la región.

Por: Javier Cataño Leal

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